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El 65,6 % de las ventas del Ecuador pasa por una compañía

Portada del análisis: el 65,6 % de cada dólar declarado como venta en Ecuador lo factura una compañía vigilada por la Superintendencia, con una cuadrícula de 100 cuadros donde 66 están marcados y una tira que muestra la dispersión por sector del 0 % al 100 %

TL;DR: De cada dólar que se declara como venta al SRI en Ecuador, 65,6 centavos los factura una compañía vigilada por la Superintendencia de Compañías. El resto —91.363 millones de dólares en 2025— sale de personas naturales con RUC, del sector público, de cooperativas y de fundaciones. Crucé las dos fuentes públicas para 2017-2025 y la proporción subió diez puntos en ocho años. Pero el promedio nacional no describe a ningún sector: va del 100 % en minería al 0,2 % en administración pública.

¿Qué parte de la economía ecuatoriana factura una compañía?

El 65,6 % de las ventas declaradas al SRI en 2025 corresponde a compañías registradas en la Superintendencia de Compañías. En cifras: 174.614 millones de dólares de un total declarado de 265.977 millones. Los 91.363 millones restantes los facturan contribuyentes que no son sociedades mercantiles.

Ese número no existía publicado en ningún sitio, porque exige cruzar dos fuentes que nadie cruza: el SRI publica lo que declara todo el país en el formulario 104, y la Superintendencia publica los estados financieros de las compañías. Ambas comparten dos ejes —sector económico CIIU y provincia—, y solo por eso se pueden poner una encima de la otra.

Lo que sale del cociente es una medida de forma jurídica: cuánta actividad declarada se organiza como sociedad mercantil frente a cuánta se ejerce a título personal o desde otro tipo de entidad.

¿Ecuador se ha vuelto más societario con los años?

Sí, y de forma sostenida: la cobertura pasó del 55,6 % en 2017 al 65,6 % en 2025, diez puntos en ocho años. La serie sube todos los años salvo el último, que cede medio punto frente al máximo de 2024 (66,1 %). Las ventas de las compañías crecieron un 76 % en ese período mientras el total declarado al SRI subía un 49 %.

Detrás hay un movimiento de fondo: las compañías que presentan estados financieros pasaron de 69.812 a 152.209, un 118 % más. Entran muchas sociedades pequeñas —la ola de S.A.S. desde 2020 pesa aquí—, lo que explica que el número de reportantes crezca más rápido que su facturación conjunta.

Año Compañías (M USD) Total SRI (M USD) Cobertura
2017 99.184 178.267 55,6 %
2018 107.764 188.852 57,1 %
2019 116.900 192.197 60,8 %
2020 102.251 163.316 62,6 %
2021 127.349 200.034 63,7 %
2022 147.462 229.257 64,3 %
2023 156.027 238.371 65,5 %
2024 160.598 242.989 66,1 %
2025 174.614 265.977 65,6 %
Gráfico de línea con área: la proporción de ventas facturadas por compañías sube del 55,6 % en 2017 al 65,6 % en 2025, con un tramo de subida marcada entre 2018 y 2021 y una meseta desde 2023

¿Por qué la cobertura subió justo en 2020?

Porque en la pandemia lo no societario cayó mucho más que las compañías, y el cociente subió sin que eso fuera una buena noticia. En 2020 las ventas de las compañías bajaron un 13 % frente a 2019, pero la facturación del resto de contribuyentes se desplomó un 19 %. El indicador mejoró por el peor motivo posible: el denominador se encogió más rápido que el numerador.

Es el tipo de artefacto que hay que mirar con cuidado en cualquier ratio. Un porcentaje sube por dos vías —porque crece arriba o porque cae abajo— y en 2020 fue lo segundo. La lectura de fondo es que quien factura sin una sociedad de por medio absorbió peor el golpe: el trabajador independiente, el comercio de persona natural, el profesional que emite facturas a su nombre.

¿En qué sectores casi todo pasa por una compañía?

En minería la cobertura es del 100 %, y por encima del 80 % están información y comunicación (83,8 %), manufactura (83,6 %) y agricultura (81,8 %). Son actividades intensivas en capital, con barreras de entrada altas y clientes que exigen factura de una sociedad: montar una mina o una fábrica a título personal no es una opción realista.

En el otro extremo aparecen las actividades que se ejercen a título personal o desde entidades que no son sociedades mercantiles: servicios profesionales 37,7 %, salud 40,5 %, artes y entretenimiento 35,6 %, enseñanza 19,8 % y otras actividades de servicios 8,7 %. La administración pública marca 0,2 %, que es lo esperable: el Estado declara al SRI pero no se registra como compañía.

Gráfico de barras horizontales: la cobertura societaria por sector en 2025 va del 100 % en minas y canteras al 0,2 % en administración pública, pasando por manufactura 83,6 %, comercio 59,9 %, servicios profesionales 37,7 % y enseñanza 19,8 %

Hay un sector que merece atención aparte por su peso. El comercio concentra el 45 % de todo lo declarado al SRI —118.825 millones de 265.977— y su cobertura es del 59,9 %, por debajo del promedio nacional. Dicho de otro modo: el número país está dominado por un solo sector, y ese sector tiene una parte enorme de facturación en manos de personas naturales, desde la tienda de barrio hasta el distribuidor pequeño.

La enseñanza es otro caso interesante y ya lo había visto al analizar el sector: las universidades ecuatorianas son personas jurídicas sin fines de lucro creadas por ley, así que no son compañías y no aparecen en el registro de la Superintendencia. Su 19,8 % refleja eso, no informalidad.

¿Este número mide informalidad?

No, y es la confusión más fácil de cometer. Todo lo que está en el denominador ya está declarado al SRI: son ventas reportadas al fisco por contribuyentes con RUC. Lo que mide el cociente es cómo se organiza jurídicamente esa actividad, no cuánta economía escapa del sistema tributario.

El bloque que no es societario incluye personas naturales con RUC, el sector público, las cooperativas —vigiladas por la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, no por la de Compañías— y las fundaciones. Todas declaran. Simplemente no son sociedades mercantiles.

Para medir informalidad haría falta otra referencia: contrastar contra las Cuentas Nacionales del Banco Central y estimar cuánta actividad no llega siquiera a declararse. Es el paso que tengo pendiente para este análisis.

¿Cómo se cruzan las dos fuentes y qué cuidados exige?

Se cruzan por sector CIIU de nivel 1 y por año, que es lo único que ambas publican con la misma definición. Del SRI usé TOTAL_VENTAS del formulario 104 agregado por sector, provincia y mes; de la Superintendencia, el campo ingresos_ventas del ranking societario, que es la línea de ventas del estado de resultados.

Cuatro cuidados que condicionan cómo se lee el resultado, y que aprendí montándolo:

  1. No son magnitudes contables idénticas. El formulario 104 declara base imponible de IVA; el estado de resultados registra ingresos devengados del ejercicio. El nivel exacto del porcentaje tiene un margen; lo sólido es la evolución y el contraste entre sectores.
  2. El numerador depende del cumplimiento. Solo entran las compañías que presentaron balances ese año. Como las reportantes crecieron un 118 %, parte de la subida de cobertura puede ser mejor cumplimiento y no más actividad económica.
  3. La provincia no significa lo mismo en las dos fuentes. En la Superintendencia es el domicilio social de la compañía; en el SRI, el establecimiento que declara. Una empresa domiciliada en Quito que opera en Esmeraldas suma a Pichincha arriba y a Esmeraldas abajo. Por eso el corte provincial es indicativo y el sectorial es el fiable.
  4. Los formatos del SRI cambian entre años. El fichero de ventas es pipe con Latin-1 hasta 2024, coma con UTF-8 y BOM en 2025, y vuelve a pipe en 2026. No hay regla por año que funcione: hay que detectar el formato leyendo el propio fichero.

Descarté también los sectores del SRI que no son una letra CIIU —códigos 9, V, W, X— tras comprobar que pesan el 0,006 % del total. Es la clase de decisión que conviene medir antes de tomarla, no descartar por defecto.

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¿De dónde salen los datos?

De dos fuentes públicas que cualquiera puede descargar sin registro:

  • SRI, Datos Abiertos: las ventas del formulario 104 agregadas por sector, provincia y mes, 2017-2025, bajo licencia Creative Commons Attribution.
  • Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros: el ranking societario, un CSV de 373 MB con 1,67 millones de filas empresa-año.

Es el mismo dataset de la Superintendencia con el que analicé cuántas empresas ecuatorianas operan con patrimonio negativo: 17.183 compañías en 2025, el 11,29 % del total. Las dos cifras describen el mismo tejido empresarial desde ángulos distintos —cuánto factura y con cuánto capital propio lo hace—.

Conclusión

El Ecuador declara cada año más facturación a través de sociedades mercantiles: del 55,6 % en 2017 al 65,6 % en 2025. Es una tendencia real, aunque parte de ella se explique por más compañías cumpliendo con sus balances y no solo por más actividad.

Lo que me parece más útil de este ejercicio no es el número país sino su dispersión: ningún sector se parece al promedio. Entre el 100 % de la minería y el 8,7 % de otros servicios hay dos economías distintas conviviendo, y cualquier política pensada sobre el 65,6 % nacional le va a errar a las dos. Cuando el SRI cierre 2026 volveré a correr el cruce, y el dato a vigilar es si el comercio —que arrastra el promedio— sigue moviéndose o se quedó donde está.

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