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Cierres de cooperativas en Ecuador: 8 liquidadas desde 2020

Portada del análisis: nueve meses de mediana entre que una cooperativa ecuatoriana deja de publicar sus estados financieros y que la SEPS resuelve liquidarla, con una línea de tiempo que muestra las diez esperas, la más larga de 32 meses

TL;DR: Entre 2020 y julio de 2026, catorce cooperativas de ahorro y crédito dejaron de aparecer en los boletines financieros de la SEPS. Solo ocho tienen resolución de liquidación; dos más tienen el RUC suspendido sin resolución localizable, y cuatro probablemente no cerraron: encogieron por debajo de los cinco millones de dólares y pasaron al segmento 4, que no se publica. Unifiqué los 48 libros de Excel de la SEPS en un panel de 19,6 millones de filas para separar una cosa de la otra. El dato que más me sorprendió: la resolución llega siempre después del silencio contable, con una mediana de nueve meses.

¿Cuántas cooperativas de ahorro y crédito cerraron en Ecuador desde 2020?

Ocho cooperativas supervisadas cerraron con resolución de liquidación de la SEPS entre 2020 y julio de 2026. El año con más cierres es 2024, con tres, seguido de 2026 con dos en apenas siete meses. Entre las que cerraron hay dos grandes: Cámara de Comercio de Ambato, que salió con 124,9 millones de dólares en activos, y CREA, con 252,0 millones.

Esa cifra sale de cruzar dos fuentes de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria: los boletines financieros mensuales, que dicen qué entidad deja de reportar y cuándo, y el registro de entidades en liquidación, que dice cuáles tienen resolución. Ninguna de las dos basta sola, y explicaré por qué más abajo.

Gráfico de columnas: cierres confirmados por resolución de la SEPS por año, ninguno en 2021, uno en 2022, uno en 2023, tres en 2024 con la barra resaltada, uno en 2025 y dos en 2026 hasta julio

Los boletines cubren 222 entidades: los segmentos 1, 2 y 3 —cooperativas con más de cinco millones en activos—, las mutualistas, CONAFIPS y FINANCOOP.

¿Por qué desaparecer del boletín no significa haber cerrado?

Porque la SEPS solo publica los segmentos 1, 2 y 3. Una cooperativa que encoge por debajo de los cinco millones de dólares en activos pasa al segmento 4, deja de aparecer en esta serie y sigue operando con normalidad. Contar todas las desapariciones como cierres infla la cifra de 8 a 14: un 75 % de más.

En mi panel, cuatro de las catorce salidas no tienen resolución de la SEPS ni RUC suspendido, y todas salieron por debajo del umbral. La explicación más plausible es que bajaron de segmento. Pero conviene decir que es una inferencia y no un dato: no hay documento que lo confirme.

De hecho, el umbral no es una frontera limpia, y esto lo descubrí al graficar los datos por tamaño. La cooperativa Del Distrito Metropolitano de Quito salió con 3,7 millones —por debajo del umbral— y tiene resolución de liquidación confirmada del 1 de diciembre de 2022. Encoger no protege de cerrar.

Gráfico de barras horizontales: activo en el último mes reportado de las catorce cooperativas que dejaron de reportar, desde CREA con 252 millones hasta Universidad de Guayaquil con 3 millones; en azul las que tienen resolución de la SEPS

Lo que sí se sostiene es el otro lado del gráfico: de las siete que salieron por encima de seis millones, ninguna se explica por encogimiento. Todas tienen resolución de la SEPS o el RUC suspendido en el SRI.

¿Cuánto tarda la SEPS en resolver una liquidación?

Nueve meses de mediana entre que la cooperativa publica su último estado financiero y que la SEPS emite la resolución de liquidación. El rango va de un mes a treinta y dos: Pilahuín reportó por última vez en septiembre de 2023 y su resolución es del 4 de mayo de 2026. Juan de Salinas esperó 27 meses.

Este es el hallazgo con más uso práctico de todo el análisis, y no lo esperaba. Convierte el boletín mensual en un indicador adelantado: cuando una cooperativa deja de publicar estados financieros, el dato aparece mucho antes que el trámite. En las diez con cierre confirmado o probable, el orden nunca se invirtió — la resolución siempre llegó después.

Para un depositante o un analista, eso significa que el silencio en el boletín es una señal accionable meses antes de que exista un documento oficial. No es prueba de nada por sí solo —hay entidades que dejan de reportar por bajar de segmento—, pero combinado con el tamaño de la entidad se vuelve informativo: por encima de seis millones, ninguna salida de mi panel resultó ser un encogimiento.

¿Dónde está el grueso de las cooperativas que cierran?

Fuera de los boletines. La SEPS publica 37 cooperativas con liquidación abierta hoy, y 29 de ellas nunca estuvieron en el panel: son de los segmentos 4 y 5, los más pequeños, que no se publican en esta serie. El volumen del sector está justo donde la estadística mensual no llega.

Para dimensionarlo busqué las cooperativas en el catastro del RUC del SRI, que sí es nacional. Encontré 2.182 registros con actividad de intermediación monetaria de cooperativas (CIIU K6419) frente a las 222 del panel. De esos 2.182, unos 856 tienen suspensión definitiva sin reinicio.

Ese número hay que leerlo con cuidado y no como recuento de cierres. La suspensión del RUC es un evento tributario del SRI, no una resolución de la SEPS, y el catastro es una foto del 7 de agosto de 2026: las cooperativas ya purgadas del registro no aparecen, así que los años lejanos están subestimados. Lo uso como indicio del estado registral de una entidad, nunca como cifra oficial de cierres.

¿Está encogiendo el sector cooperativo ecuatoriano?

No. Mientras esas ocho cooperativas cerraban, el activo total del sector pasó de 18,2 mil millones de dólares en diciembre de 2020 a 33,0 mil millones en julio de 2026, y el número de entidades reportando subió de 170 a 208. Las dos cosas ocurren a la vez y no se contradicen.

Gráfico de columnas: el activo total del sector financiero popular y solidario ecuatoriano crece de 18,2 mil millones de dólares en diciembre de 2020 a 33,0 mil millones en julio de 2026, subiendo todos los años

Los cierres son pocos y el sistema absorbe la salida sin inmutarse. Incluso el más grande —CREA, con 252 millones— representa el 0,80 % del activo total del sector en el mes en que salió. Lo que este análisis describe no es una crisis sectorial, sino la depuración normal de un sector que crece.

¿Cómo saqué los datos de 48 archivos de Excel con tablas dinámicas?

Leyendo la caché de las tablas dinámicas directamente del XML, sin abrir Excel. La SEPS publica un ZIP por año con seis boletines .xlsm, y cada boletín presenta la información con tablas dinámicas y un segmentador de mes. La ruta obvia —automatizar Excel para mover el segmentador mes a mes— eran 48 libros × 5 hojas × 12 meses = 2.880 iteraciones.

No hizo falta ninguna. Un .xlsm es un ZIP con XML, y cuando un libro tiene tablas dinámicas Excel guarda la tabla de origen completa dentro del paquete, en xl/pivotCache/pivotCacheRecords<N>.xml. Esa caché ya contiene los doce meses: el segmentador solo filtra la vista, no los datos.

En estos boletines hay un detalle que lo vuelve decisivo. La referencia de origen de las cachés apunta a ficheros del escritorio de quien armó el boletín, que no se publican. La caché no es una copia redundante: es la única copia disponible de los datos de origen, y está completa.

import zipfile
import xml.etree.ElementTree as ET

NS = "{http://schemas.openxmlformats.org/spreadsheetml/2006/main}"

with zipfile.ZipFile("Boletin Financiero Segmento 1_dic_2025.xlsm") as z:
    definicion = ET.fromstring(z.read("xl/pivotCache/pivotCacheDefinition3.xml"))
    campos = [f.get("name") for f in definicion.find(NS + "cacheFields")]
    print(definicion.get("recordCount"), campos[:8])
# 630965 ['SEGMENTO', 'NUM_RUC', 'NOM_RAZON_SOCIAL', 'ESTRUCTURA',
#         'FECHA', 'NOMBRE_CUENTA', 'CODIGO_CONTABLE', 'VALOR']

Al inventariar los 48 libros encontré 242 cachés, y otra sorpresa: las cinco hojas de análisis se alimentan de solo tres tablas de origen. Cartera, resultados e indicadores son tres vistas de la misma tabla ancha. Hacer «una base por hoja» habría producido tres copias del mismo dato.

El resultado son 19.578.355 filas de entidad × mes × cuenta contable, leídas con la biblioteca estándar de Python. Sin Excel, sin COM y sin licencia.

Si trabajas con archivos públicos igual de incómodos —Excel con tablas dinámicas, PDF, CSV con codificaciones mezcladas— y quieres montar la extracción sin escribir un script distinto cada vez, este curso cubre exactamente ese terreno en Power Query:

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¿Qué trampas tiene esta base de datos?

Tres, y la primera me habría duplicado todas las cifras si no la hubiera visto a tiempo.

  1. La tabla mezcla entidades con totales de grupo. 398.555 filas llevan un RUC ficticio (11, 22, 33, 99) y son las filas VT_TOTAL SEGMENTO 1/2/3 y VT_TOTAL MUTUALISTAS. Sumar sin filtrarlas cuenta cada dólar dos veces: el activo de diciembre de 2025 pasa de 32,4 a 63,4 mil millones. De 226 valores distintos de RUC, solo 222 son entidades reales.
  2. Lo que parece duplicado suele ser una mitad. El boletín del Segmento 3 parte el año en enero–junio y julio–diciembre —casi seguro por el límite de 1.048.576 filas por hoja de Excel, ya que su año entero son ~1,4 millones—, y los dos boletines de 2021 se reparten enero–abril y mayo–diciembre. Cero solape en ambos casos: hacen falta los dos ficheros. Quedarme con el corte más tardío, que era mi plan inicial, habría perdido medio año.
  3. Los indicadores no son comparables entre años. La tabla ancha va de 388 a 482 columnas según el año; la unión de toda la serie son 524. El desglose de cartera comercial y de consumo se partió en «prioritario» y «ordinario» en 2022, así que varios índices de morosidad son dos series distintas con el mismo nombre.

¿Qué no dice este análisis?

No distingue una liquidación de una fusión. Desde el panel, una cooperativa absorbida y una liquidada se ven exactamente igual: dejan de reportar. Intenté detectarlo buscando saltos anómalos de activo en las entidades supervivientes el mes siguiente a cada salida —para CREA, Jardín Azuayo ganó 116 millones en agosto de 2025, y ambas son de Azuay—, pero el crecimiento mensual normal del sector es del mismo orden de magnitud. El resultado no fue concluyente. La pestaña de «entidades convertidas» del portal de la SEPS está vacía.

Tampoco cubre los segmentos 4 y 5, que es donde está la mayoría de las cooperativas del país. Y las cuatro bajadas de segmento son inferencia, no dato confirmado.

¿De dónde salen los datos?

De tres fuentes públicas que cualquiera puede descargar sin registro:

Las cooperativas quedan fuera de la Superintendencia de Compañías por definición legal, así que este análisis es el complemento natural de otro que hice sobre qué parte de las ventas del Ecuador factura una compañía: ahí las cooperativas eran parte del 34,4 % que no pasa por una sociedad mercantil. Lo comprobé literalmente: crucé los 222 RUC de la SEPS contra los 340.630 de la Superintendencia y hay cero coincidencias. Son universos disjuntos.

Conclusión

Ocho cooperativas ecuatorianas cerraron con resolución de la SEPS entre 2020 y julio de 2026, en un sector que mientras tanto pasó de 18,2 a 33,0 mil millones de dólares en activos. No es una crisis: es depuración.

Lo que me parece más aprovechable de este ejercicio no es el conteo sino el desfase. El boletín mensual se entera antes que el expediente, con nueve meses de mediana y hasta treinta y dos en el caso extremo. Cualquiera que siga la salud del sector cooperativo con documentos oficiales va sistemáticamente por detrás de lo que ya está publicado en una hoja de cálculo.

Cuando la SEPS cierre 2026 volveré a correr el análisis. El dato a vigilar es si 2026 —que ya lleva dos cierres en siete meses— termina superando a 2024.

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